domingo, 18 de octubre de 2009

Un mundo de arena.

Guillermo estaba apoyado en la pared, al igual que sus dos amigos. Echó una mirada por toda la discoteca. A pesar de intentar fijarse en todas las que había allí, sus ojos se le iban en todo momento al mismo lugar: aquella chica de los ojos verdes, aquella que era tan amiga de su hermana, y con la que él había conseguido entablar una pequeña conversacion por internet ayer. Iba un curso más adelantada, por lo que probablemente no tuviera muchas oportunidades, pero Guillermo consideraba que tenía que intentarlo. Ella estaba allí con sus amigas, bailando la música repetitiva las discotecas que a él no le gustaba nada pero a ella sí. Por eso estaba allí hoy.

Acabó lo que le quedaba de copa en un trago que le pareció asqueroso. El alcohol, al que todavía no se había acostumbrado, le bajó poco a poco por el tubo digestivo, quemándole, y acabó en un punto donde se mezcló con las mariposas. Entonces recordó, mientras ponía su mano en el estómago, lo poco que había hablado con Lisa ayer. Con el bloqueo mental que había tenido sólo había conseguido presentarse y hablar de temas superfluos. No sabía ni siquiera si tenía novio o no. Y es que necesitaba estar con ella. Aunque no quisiera ni pensar en ello, creía que estaba enamorado.

Animado por la copa, y tras dedicarles a sus amigos una sonrisa, se dirigió con el paso más firme que pudo hacia ella, quien aún no había reparado en su presencia en el local.

-Ho... hola, Lisa -su voz salió con dificultad.
-Ah, hola, Guille -respondió, y siguió bailando como si no el muchacho no hubiera dicho nada. El hecho de que le llamara por un apócope le gustaba aún más.
-Oye... -empezó, intentando aparentar decisión sin éxito- ¿tienes novio?
La joven paró inmediatamente de bailar cuando se percató de que el chico iba con intenciones de pedirle algo.
-¿No se supone que no deberías estar aquí? -le dijo con una sonrisa suavizadora- ¿Cuántos años tienes?
-Catorce, pero soy amigo del portero -replicó inmediatamente. Mentía, era Tomás el que conocía al hombre de la puerta, pero no tenía ninguna importancia. Quizá así la impresionara- Y tú, ¿no se supone que solo tienes un año más que yo?
-Sí, en realidad, cumplí dieciséis el otro día -dijo, y puso una mueca de sorpresa al observar algo detrás del chaval- ¡Hola, Lucas!
Un chico de aproximadamente dieciocho años apareció detrás de Guillermo. Su visión produjo en éste el mayor de sus temores.
-Hola, Lisa -le respondió, y le dio un beso en la boca. Guillermo sintió una punzada en el estómago, como si de repente se le hubiera revuelto todo lo que había comido y bebido ese día. "Todo un mundo de arena se ha roto ante mí", pensó- ¿Quién es este enano?
La sangre hervía dentro de Guillermo. "Ese cabrón no debería estar con ella, es un cretino", pensó. Pero no se arriesgaría a decírselo a la cara, estaba en clara desventaja. Así que sin ni siquiera decir adiós, se marchó

Decidió que nunca más sería tan inocente, que los errores pasados los manejaría en su favor y aprendería de ellos, que de ahora en adelante iba a cambiar para conseguir todo lo que se propusiera; que el mundo contemplaría su despertar.



Inspirada en la canción "despertar" de Warcry.

Espero mejorar con el tiempo y con la práctica, ésta es solo mi primera entrada ;)

@V